
Presenta una mentalidad correcta
Tenemos que entender el poder de la actitud y de la visión que uno tiene de uno mismo
La forma en que te percibes, la forma en que hablas de ti mismo y la forma en que te representas con el tiempo se vuelven tu propia realidad. Y si te sacrificas, menosprecias tu valor y minimizas tus talentos ante los demás, podrías llegar a borrarte, tener baja autoestima y pasar a ser parte del tapiz de la pared. Eso no es humildad, es negarse a sí mismo en un intento de disminuir la presencia.
- Por otro lado, si exageras tus cualidades, talentos y habilidades, puedes volverte egoísta y arrogante, pero usualmente no te estimarás demasiado ni aumentarás tu valor propio, sino que te engañarás a ti mismo y esconderás tu inseguridad.
- Hay un camino intermedio, que es el que te reconoce y celebra el hecho de que eres una persona valiosa, igual que los demás y que tus talentos son únicos y valiosos. Llegar hasta esta creencia puede ser difícil si has pasado años subestimando tu valor, pero es posible cambiar tus pensamientos y aprender a valorarte.
- El amor propio saludable consiste en ser tu mejor amigo. El amor propio se expresa no solo a través de la preocupación por tu propia apariencia todo el día y de constantemente anunciar lo grandioso que eres (esos son signos de intensa inseguridad). En todo caso, el amor propio consiste en tratarte a ti mismo con el mismo cuidado, tolerancia, generosidad y compasión con la que tratarías a un amigo especial.
- Evita exagerar lo que piensas sobre cómo te ve la gente: ¿te ayuda capitular lo que piensa sobre ti? Solo tú te puedes dar el empuje que necesita tu autoestima.
- El amor propio titubea cuando caemos en el terreno de las adicciones. El alcoholismo, la drogadicción, la adicción a Internet y otras adicciones similares son un signo de que estás profundamente herido y de que no quieres encararlo con las oportunidades que se te presentan al trabajar a través de tu dolor.
- El valor propio se desploma cuando dejamos que los demás decidan por nosotros. Inicialmente puede parecer como una ruta fácil que te permite tomas decisiones difíciles, pero al final, se transforma en la ruta más difícil, porque siempre tendrás que estar encarcelado en lo que los demás decidan por ti. Y después, si la gente que decide por ti desaparece de tu vida, te habrán dejado solo e indeciso. Esto es algo muy destructivo y es mejor que te prepares para decidir por ti mismo.
- ¿Qué experiencia tengo? ¿Qué ha hecho esta experiencia para formar mi crecimiento?
- ¿Cuáles son mis talentos? Enumera al menos cinco.
- ¿Cuáles son mis habilidades? Recuerda que los talentos son innatos, las habilidades necesitan practicarse para poder perfeccionarlas.
- ¿Cuáles son mis puntos fuertes? Deja de enfocarte en tus debilidades, probablemente lo has hecho demasiado tiempo. Empieza a mirar cuáles son tus habilidades y empieza a pensar cómo puedes sacar el mayor provecho a las cosas que has escogido hacer.
- ¿Qué quiero hacer con mi vida? ¿Lo estoy haciendo? ¿Y si no, por qué no?
- ¿Me siento feliz con mi salud? ¿Si no, porque no? ¿Qué puedo hacer para llegar al bienestar en vez de vivir en la enfermedad?
- ¿Qué me hace sentir insatisfecho? ¿Estoy trabajando en ello o estoy ocupado trabajando en la plenitud de alguien más?
- Cuidado con escuchar demasiado a la gente que se la pasa quejándose de las elecciones que han hecho en la vida y que desean infligir su estrés o ira ante este enojo o rencor de la vida (especialmente en la siguiente generación). Esa gente no iluminará tu camino ni te llevará un mejor valor de ti mismo, sino que al contrario, tratará de vivir lo que no vivió a través de ti o tratará que tengas las mismas experiencias horribles que tuvo dándote poca información, datos incorrectos o simplemente omitiendo información en general.
- Las personas con valor propio compartirán sus experiencias y el mensaje contigo y estarán deseosos de guiarte a través de las trampas de la vida. Busca a esas personas para que te dirijan en vez de ser guiado por gente que no es feliz y que no te llevará a un lugar feliz.
- Hablar en positivo no es la única solución, pero es parte de un rango de métodos para mejorar y para que con el tiempo te des cuenta de que importas tanto como todas las personas a tu alrededor.
- La responsabilidad consiste en asimilar el hecho de que tienes el control de tu actitud, tus reacciones y tu valor propio. Como cierta vez dijo Eleanor Roosevelt: “Nadie puede hacerte sentir inferior sin tu consentimiento”. Ese es el punto crucial del valor propio: permitir que los demás y las circunstancias bajen tu autoestima siempre te mantendrá estancado.
- Acepta la responsabilidad por tus circunstancias. Toma la decisión de hacer algo al respecto. Aunque los demás parezcan obstaculizar tu camino, sobreponte. No renuncies.
- No culpes a tus familiares, gobiernos o a tus vecinos. ¿Ellos qué tienen que ver con esa materia pensante que hay dentro de tu cabeza? Quizá ya te la hayan puesto difícil, pero si no lo usas como excusa para reducir tu valor propio, todo puede mejorar. Evita ser un mártir. La responsabilidad para seguir adelante es fuerte y la única persona que puede lograrlo eres tú.
- Enfoca tu energía sobre lo que necesitas hacer para cambiar la situación o las circunstancias. Date cuenta de que los demás han estado atrapados en las circunstancias también y que estas no necesariamente dirigieron su resultado.
- Expresa tus sentimientos, no los reprimas. Al hacerlo, respeta los sentimientos de los demás, pero no te ates a ellos. A algunos no les gustará que seas independiente y no tiene nada de malo. Si todos hiciéramos lo mismo, el mundo no tendría rumbo. Primero encárgate de ti mismo y luego ayuda a los demás a ser más felices (¡porque aparentemente no pueden hacerlo por su cuenta!).
- Convierte los desafíos en oportunidades. La gente exitosa tiende a cambiar los retos en oportunidades. ¿Puedes practicar este estilo de pensamiento también? Inténtalo en las cosas más pequeñas primero y empieza a cambiar tu lenguaje eliminando las palabras negativas y usando palabras que reflejen todo un sentido y un propósito, dirección y enfoque. No te vayas al extremo y pienses que todo puede ser color de rosa, la vida aún tiene sus espinas y sus tragedias, y lo que se necesita es un enfoque realista seguido de una determinación para seguir esforzándose por lo mejor.
- Los ahorros para la jubilación, las inversiones y los ahorros en general te ayudarán a tener una vida saludable y libertad económica, la cual te dará el espacio para construir tu valor propio lejos de las presiones financieras.
- El primer sistema de valores es aquel que nos dice que debemos ser voluntarios o contribuir al servicio de la comunidad para los necesitados, porque es noble y porque es esencial para nuestro bienestar. El siguiente sistema de valores es aquel que nos recompensa por saber nuestro valor propio y por esperar una buena compensación para con la sociedad.
- Estos dos valores crean una tensión para mucha gente bien intencionada que quiere dar, pero que se encuentra a sí misma atrapada en los retos de falta de tiempo, dinero y cierta ineptitud por hacer malabares de la vida. Por último, si te sientes estresado, infravalorado y si no eres adecuadamente recompensado, tu balance de esos dos valores se habrá perdido y habrás reducido tu valor propio.
- Al final esto nos llevará a algo de lo siguiente: estar enfermo, explotar e irse de mala gana, quejarse por todo el tiempo que se pierde o perpetuar un balance negativo y poco saludable que no solo te impacta a ti, sino que sirve como mal ejemplo para tus hijos, amigos y otras personas que te observan. Cuando sientas la necesidad de menospreciar tus talentos y habilidades y darlos libremente o a bajo costo, es una llamada de atención para recuperar tu tiempo y para empezar a valorarte un poco más.
- No significa que tengas que renunciar a ayudar completamente, pero necesitas poner el servicio a la comunidad o los compromisos para ayudar a los otros en perspectiva. A fin de cuentas, tú importas más que nada.
- Habrá algunos que considerarán confrontadora tu nueva imagen más asertiva . No dejes que eso te preocupe, porque se trata de tu travesía en la vida y no la de ellos. Tú buscas ganarte respeto, algo que la gente que complace a los demás difícilmente tiene.
- Ten una libreta donde apuntes todos tus logros. Cada vez que te sientas tentado a decirte cosas negativas sobre ti mismo o a lamentarte, observa que no vas a ninguna parte, hazte una taza de café, siéntate cómodamente y toma la libreta y léela. ¿Puedes actualizarla con algún logro nuevo mientras la lees?
- Compite solo contigo mismo, no con los demás. Esos logros son lo que haces y lo que te hacen sentir, no la manera en que los demás los perciben o lo que otros han hecho.
- Cuidado con decir perogrulladas en vez de afirmaciones. Al darte sentido de valor propio, las perogrulladas son los dichos, discursos inspiradores o sabiduría aceptada que no combina contigo en general. Si bien una podría realmente adherirse a la imaginación o a todo el discurso interior de una persona, a ti quizá te parezca sin sentido. No es necesario ser despectivo con la persona a la que le viene de maravilla, pero igualmente no necesitas adoptar perogrulladas que no tengan nada que ver contigo. Busca tus propios recursos de inspiración y vive con ellos.
- La gente tiende a reinventarse a sí misma cada diez años. Así que no hay necesidad de destruirse a sí mismo por no ser la misma persona de hace diez años. En vez de ello, di: “gracias a Dios”, levántate y sigue adelante. Piensa en toda la sabiduría que has ganado en este tiempo y úsala.
- Compara tu aprendizaje acerca de construir el valor propio con los demás. Enséñale a tus hijos con el ejemplo cómo vas a continuar aprendiendo a tener valor propio y a mejorarlo. Ayúdalos a aprender que nunca está mal reinventarse a sí mismo. Demuéstrales que el camino de la vida es algo que se trata de cultivar a tu mejor yo cada día, cada semana, cada año, aunque también se trata de escalar en la escala corporativa, comprar un nuevo coche y hacer victorias en el estatus social, pero nunca esto último es más importante que lo primero.
- Todas las personas que conoces son muchas oportunidades abundantes. Interésate en los demás y procura pasar tiempo con ellos para aprender cosas nuevas. Nunca sabes lo que puedas descubrir y que pueda iluminarte como una forma de construir tu propio valor. También ayuda escuchar un rango amplio de gente para poder poner tus propios problemas de angustia en perspectiva.
- Imponerte muchas tareas por hacer es abrumador y a medida que esa lista siga creciendo, disminuirá tu propio valor recordándote todo lo que no has hecho. Algunas veces, podría hacerte pensar falsamente que no puedes hacer cosas que sí puedes hacer. Toma respiros y reevalúa la dirección de tu vida en una base regular y realista.