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Dejar el pasado atrás

La forma de olvidar el pasado y orientar el enfoque hacia el futuro es un buen comienzo como actitud, pero es precisamente ese pensamiento que debes comenzar a modificar. No se trata de olvidar el pasado o enfocar la atención al futuro, justamente estás olvidando poner la atención en el presente. En el presente es donde ubicas tu mente para tratar de reorganizar un pasado que no existe hoy y es en el presente donde intentas vivir un futuro que tampoco existe.

El enfoque y actitud mental que debes comenzar a desarrollar a cada momento, cada segundo de tu vida es orientar la atención siempre al momento presente. Cuando ubicas la atención al momento presente, te haces consciente en cuerpo, emociones y mente en una correcta posición para comenzar a buscar nuevas alternativas en tu vida.

Te puedes estar perdiendo incontables oportunidades que saltan por tus ojos orientadas a mejorar tu vida, si tienes tu atención a un mundo que ya no existe o si tratas de olvidar el presente proyectando tu mente constantemente al futuro entonces los escalones para llegar a ese futuro no vas a lograr ni siquiera verlos.

No se trata de tratar de olvidar, porque entre mas trates de olvidar un evento, siempre lo vas a tener que traer a tu mente para entonces olvidarlo, esto se convierte en un ciclo sin final. Es esta la fórmula, vive el presente a total intensidad, atenta a todo lo que sucede en tu vida, a todo lo que te rodea y prestando atención a tu mente para corregir lo que quieres modificar.

Presta atención constantemente a la voz interna de tu mente y agiliza una mejor manera de ejecutar tus pensamientos. Ocupa tu mente siempre en el momento presente, en los eventos presentes, en las situaciones presentes, así como prestas atención a estas palabras mientras lees y dejas atrás el resto de tu mundo.

Así siempre, obviamente teniendo en cuenta el pasado como experiencia para corregir acciones y observando el futuro como un tiempo en el cual lograrás desarrollar diferentes proyectos. Pero siempre atento y anclado al presente. 


No hay que dejarnos envolver por el pasado. El pasado está muerto y enterrado, no tiene regreso posible, vive el presente que es lo único que tienes y lo que al final importa más, y sobre todo… trata por todos los medios de buscar esa felicidad que está tan cerca de ti y a la cual por tener tan presente tu pasado triste, no le das la oportunidad de llegar a ti.

Aceptar...y dejar ir

Aceptar... y dejar ir, significa dejar de pelear con la vida, aceptando a las personas, las situaciones, las circunstancias y los hechos tal como se den, incluidas decisiones y acciones del pasado, lo “malo”, así como lo “bueno”. Implica saber renunciar no aferrándonos a aquello que la razón nos dice es, en nuestras circunstancias, imposible o muy costoso de lograr. 


Si dejamos de luchar y de resistirnos a lo inevitable, viviremos plenamente el presente, permaneciendo abiertos a todas las opciones sin aferrarnos rígidamente a ninguna de ellas.  Esto estimula la capacidad de dar respuestas creativas a la existencia, tal como es en el aquí y en el ahora.

¿Cómo saber cuándo es bueno luchar y cuándo aceptar y dejar ir?. Una conocida oración, nos puede ayudar a decidir. En ella se pide a Dios serenidad para aceptar lo que no puedo cambiar, valor para transformar lo modificable y sabiduría para reconocer la diferencia.

Una de las enseñanzas de Buda, tal vez la más conocida, es que el deseo es la causa de todo sufrimiento y que la forma de extinguirlo es eliminando las expectativas. Cuando dejamos de esperar que las cosas sean distintas a lo que son comenzamos a transitar el sendero de la paz interior. 

La aceptación es casi milagrosa, nos permite cambiar y facilita igualmente el que lo demás también cambien, pues solo desde la aceptación de la realidad podemos iniciar caminos de transformación.

Sin los fracasos de ayer no seríamos lo que somos hoy. Evaluar nuestras acciones pasadas a la luz de lo que somos en presente no es racional, pues si volviésemos atrás con el grado de consciencia e información que teníamos en ese momento, volveríamos a cometer los errores que hoy lamentamos. Esta es también la base del perdón: la convicción de que todo ser humano actúa dentro de las limitaciones de su nivel de evolución y de sus circunstancias.


Solo podemos dejar ir aquello que hemos bendecido.

Siempre que enfrentemos cualquier evento busquemos explicaciones más que culpas, tratando de aprender de lo que nos pase. Para todo lo que sucede hay razones que, bien aprovechadas, trabajan en favor de nuestro desarrollo como seres humanos. En cada problema hay un principio de oportunidad, que nos permite transformar cualquier circunstancia adversa, en algo positivo. 

Cuando nos encontremos sufriendo ante cualquier situación hagámonos esta pregunta, ¿Qué es lo que no estoy aceptando? Al hacérnosla encontraremos la causa del sufrimiento. Para Gerardo Schmedling, reputado maestro espiritual ya fallecido, aquello que no somos capaces de aceptar es la única causa del sufrimiento. Para él, si lográramos aceptarla obtendríamos una liberación casi instantánea del dolor.

La felicidad no depende de lo que está pasando afuera, sino de la forma como reaccionamos a lo que nos suceda. Bueno o malo dependen de juicios de la mente, solo existe vida por vivir.



Fuente: Gerardo Schmedling

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